Ir al contenido principal

EL AMIGO LEAL

Un insurrecto hab铆a sido condenado a morir en la horca. El hombre, cuya madre viv铆a en una lejana localidad, pidi贸 al rey permiso para ir a verla.

El monarca acept贸 con una condici贸n:
"Que un reh茅n ocupase su lugar mientras permanec铆a ausente y que, en el supuesto de que no regresase, fuera ejecutado en su lugar".

El insurrecto recurri贸 a su mejor amigo y le pidi贸 que ocupase su puesto.

El rey dio un plazo de siete d铆as para que el reh茅n fuera ejecutado si en ese tiempo no regresaba el condenado. 

Pasaron los d铆as y, al llegar el sexto, se anunci贸 la ejecuci贸n del prisionero para la ma帽ana siguiente.

El rey pregunt贸 por su estado de 谩nimo a los carceleros y estos respondieron:
-"¡Oh, majestad! Est谩 muy tranquilo. Ni por un momento ha dudado de que su amigo volver谩".

-"¡Pobre infeliz!", exclam贸 el monarca. 

Lleg贸 la hora de la ejecuci贸n y el reh茅n estaba relajado y sonriente, incluso cuando el verdugo le coloc贸 la cuerda en el cuello.

Justo cuando el rey iba a dar la orden de ejecuci贸n apareci贸 el insurrecto a lomos de su caballo.

El rey, se encontraba muy emocionado y en recompensa del cumplimiento de aquella promesa, concedi贸 la libertad a los dos hombres ...


Y es que, cuando hay confianza y lealtad, uno no tiene nada que temer.

Las promesas les pueden gustar a los amigos, pero no cumplirlas los vuelve en enemigos ... Por eso, no prometas lo que no puedes cumplir y si cumples, ¡cumple m谩s de lo que prometiste!.

Comentarios

Entradas populares de este blog

LAS DOS RANAS

Cierto d铆a un grupo de ranas viajaba muy alegremente por el bosque; pero derrepente sin darse cuenta, dos de ellas cayeron en un agujero. Todas las dem谩s se reunieron al alrededor de ellas y cuando vieron cu谩n profundo era aquel lugar, les dijeron a las otras dos, que era mejor darse por muertas. Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron saltando con todas sus fuerzas para salir del hoyo, mientras que sus compa帽eras segu铆an insistiendo que sus esfuerzos para seguir con vida, eran in煤tiles. Finalmente, una de ellas puso atenci贸n a lo que las dem谩s dec铆an y se rindi贸, se desplom贸 y muri贸.  La otra rana continu贸 saltando tan fuerte como le era posible y una vez m谩s, la multitud de ranas le gritaba y le hac铆an se帽as para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no ten铆a caso seguir luchando. Pero la ranita segu铆a saltando cada vez con m谩s y m谩s fuerzas hasta que finalmente logr贸 salir del agujero; todas se quedaron ...

LOS TRES VIEJITOS

Una mujer sali贸 de su casa y vi贸 a tres viejos de largas barbas sentados frente a su jard铆n. Ella no los conoc铆a y les dijo: -"No creo conocerlos, pero deben tener hambre. Por favor entren a mi casa para que coman algo". Los ancianos preguntaron: -"¿Est谩 el hombre de la casa?" -"No", respondi贸 ella, "No est谩". -"Entonces no podemos entrar", dijeron ellos. Al atardecer, cuando el esposo lleg贸, ella le cont贸 lo sucedido. -"¡Entonces diles que ya llegu茅 e inv铆talos a pasar!, y la mujer sali贸 r谩pidamente a invitar a los hombres a pasar a su casa. -"No podemos entrar a una casa los tres juntos", explicaron los viejitos. -"¿Por qu茅?", quiso saber ella. Uno de los hombres apunt贸 hacia otro de sus amigos y explic贸: -"Su nombre es RIQUEZA". Luego indic贸 hacia el otro:  -"Su nombre es 脡XITO y yo me llamo AMOR. Ahora ve adentro y decidan a cu谩l de nosotros tres, desean invitar a vuestra ...

LA CIEGA

Hab铆a una ciega sentada en la calle, con una taza y un pedazo de cart贸n, escrito con tinta negra, que dec铆a: "Por favor, ay煤denme, soy ciega" Un creativo de publicidad que pasaba frente a ella, se detuvo y observ贸 unas pocas monedas en la taza. Sin pedirle permiso tom贸 el cartel y le dio vuelta. Tom贸 un marcador negro que el llevaba y escribi贸 otro anuncio. Volvi贸 a poner el pedazo de cart贸n sobre los pies de la ciega y se fue.   Por la tarde el creativo volvi贸 a pasar frente a ella. Esta su taza estaba llena de billetes y monedas. La ciega reconoci贸 sus pasos y le pregunt贸 si hab铆a sido 茅l, la persona que reescribi贸 su cartel y sobre todo, quer铆a preguntarle ¿Qu茅 hab铆a escrito? El publicista le contest贸: -"Nada que no sea tan cierto como tu anuncio; pero con otras palabras". Sonri贸 y sigui贸 su camino. El nuevo mensaje dec铆a: "Hoy es primavera y no puedo verla" . Si haces lo que siempre has hecho, obtendr谩s los resultados que siempre ...