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LA MANZANA QUE QUERÍA SER FELIZ

Un día una manzana miró al cielo y dirigiéndose a Dios, dijo:

—"Por favor, quiero que me pongas en la rama más alta del manzanero".

Una voz le preguntó:
— ¿Por qué no estás feliz donde te puse?, ¿Por qué quieres estar arriba, alejada del resto de tus compañeras?".

La manzana respondió:
—"Porque yo soy más feliz cuando veo las estrellas, y aquí abajo solo veo ramas y otras manzanas que no me dejan verlas; pero si me pones en la rama más alta voy a ser la más dichosa de todas. 

—"Tú no necesitas ver las estrellas para ser felíz, pero si eso te hace sentir mejor voy a ponerte en una rama más alta". 

Y a partir de ese momento, la manzana veía todas las noches las estrellas, las admiraba y decía ...
"Qué hermosas se ven las estrellas  ... Si tan solo pudiera tocarlas".

Pasado los días, la manzana tomó más confianza aún y pidió al cielo otro favor ...
—"Te pido que envíes un ángel para que me arranque de la rama del árbol y me lleve a la montaña más alta que exista para poder estar más cerca de las estrellas, porque si llegara a tocar una, sería la manzana más feliz de toda la Tierra". 

Y fue el mismo Dios quién bajó del cielo y le dijo:
—"Manzana, tú no necesitas ver una estrella, ni estar cerca de ella, ni siquiera tocar una para ser feliz".

Dios tomó a la manzana entre sus manos, la partió en dos y continuó hablando:
—"Tú lo que necesitas, es saber que yo puse dentro de ti una estrella y siempre estará contigo, porque la felicidad no es algo que necesites buscar ... La felicidad es algo que ya tienes, que no está en otro lugar, ni en otra montaña ...

La felicidad es descubrir que ya tienes dentro esa estrella, que brilla con su luz propia en ti".

Casi al borde de las lágrimas, la manzana le dijo a Dios:
—"Gracias por mostrarme a la estrella que hay en mí ... Es una lástima que tuve que partirme en dos para descubrirla". 

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A veces tenemos que sufrir un poco, para poder descubrir la estrella que llevamos dentro.

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