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CAYENDO A PEDAZOS


Me senté en la banca de un parque que se encontraba a pocos metros de mi casa. Era una tarde nublada y tranquila, muy distinta al día anterior.
Me puse a leer un libro y me llevé un paragüas por si acaso. Rato después, una pequeña como de diez años vino y se sentó mi lado. Se veía sucia y desarreglada, pero era muy bonita.

Me dijo que su nombre era Olivia . Me hizo plática y hablamos por horas.

Entre bromas y risas sin control, ella me dijo:
—"Gracias".

Yo le pregunté:
—"¿Por qué?"

Y me contestó:
—"Porque nunca nadie se había portado amable conmigo".

Eso me hizo sentir mal ... Luego le tube que preguntar:
—"¿Por qué estás tan desarreglada? ¿Dónde están tus papás?".

A la niña, se le borró la sonrisa y me dijo:
—"Es una larga historia".

Comenzó a llover y busqué mi paragüas; pero ya no estaba.

La niña tomó mi mano y dijo:
—"¡Vamonos que nos vamos a mojar!".

Corrí con ella y entramos a un lugar aislado. Era un bosque, lleno de flores muy hermosas; había una cascada y aves silvestres volando alrededor.
Nunca en mi vida había visto algo igual. Sentí una paz enorme. El Sol brillaba tan hermoso.

De un momento a otro, me asusté. No era normal que de la nada, el cielo se hubiera aclarado tanto y que ya no hubiera el ruido de la ciudad. 

—"¿Dónde estamos?", pregunté.

—"No tengas miedo. Te traje porque quiero que vengas conmigo. Viviremos aquí. Tú eres buena", me dijo la niña.

—"¿De qué estás hablando?", le pregunté.

Me sentí tan confundida.

—"Mira, te mostraré algo".

Tomó de nuevo mi mano y su mano se sentía tan suave y cálida ...

Me llevó a una tumba. 

—"Esta tumba es especial ... Aquí descansaré yo después que me encuentren, después de que mi papá acabe conmigo".

Sentí cómo se me congeló la sangre.
—"¡Cómo!", grité.

Puse más atención a la tumba y decía su nombre. De repente, la mano de la niña se sintió fría.

Volteé a mirar su rostro, pero ya no tenía cabeza. Parecía que había sido de¢apitada, partes de su cuerpo empezaron a caer. Todo se tornó negro a mi alrededor, grité tan fuerte; pero parecía que nadie me escuchaba.

Escuché una voz distorsionada que me decía:
—"¡No me dejes!, ¡Sufro mucho estando sola!, ¡Ayúdame!, ¡Me duele mucho!".

De ella, salía un llanto horrible.

—"¡Esto no es real!, ¡Me estoy volviendo loca!", grité.

Forcejeamos y cuando me pude safar, sú cuerpo cayó a pedazos. Estaba des¢uartizada y el suelo estaba lleno de sangre. Mi alrededor olía a podrido. Corrí sin encontrar rumbo y gritaba por ayuda. Caí y me di un golpe fuerte en el suelo. Comenzé a llorar y luego a rezar.

Desperté en la misma banca.

Llegó un niño vendiendo periódico y me asustó.
—"¿Me compra un periódico?", dijo.

Lo miré por unos segundos mientras me encontraba en shock y luego le dije:
—"Sí ... Claro."

Abrí el periódico y vi una foto de la misma niña y me cubrí la boca para no gritar.

El periódico decía:
"Niña es encontrada des¢uartizada en una bolsa de basura en el parque cerca a su casa. Se sospecha de su padrastro".

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