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BUSCANDO ESTRELLAS

Carlos hab铆a oido a su abuelito contar aquella historia muchas veces:

-"El alma de cada uno de nosotros es un bicho inquieto. Siempre est谩 buscando estar alegre y ser m谩s feliz.

¿Lo notas? ... Esas ganas de sonreir y de pasarla bien, son la se帽ales de lo que tu alma siempre est谩 buscando. Pero claro, como las almas no tienen pies, necesitan que les lleven de un sitio a otro para poder buscar bien y por eso viven dentro de un cuerpecito como el tuyo y como el mio".

-"¿Y nunca se escapan?, preguntaba siempre Carlos.

-"¡Claro que s铆!", dec铆a el abuelo.

"Las almas llevan muy poco tiempo dentro del cuerpo y cuando se dan cuenta de que el lugar en el que mejor se est谩 es el Cielo, hacen todo lo posible para llegar a 茅l.

Es por eso que desde que somos muy peque帽os, nuestras almas s贸lo est谩n pensando en ir al cielo, hasta que encuentran la forma de llegar all铆".

-"¿Y c贸mo van al cielo? ¿Volando?"

-"¡Pues claro!", dec铆a alegre el abuelito.

"Por eso tienen que cambiar de transporte y en cuanto ven una estrella que va al cielo, pegan un gran salto y dejan el cuerpo tirado".

-"¿Tirado? ¿C贸mo as铆? ¿Ya no se mueve m谩s?"

-"No, ni un poquito".

"Aqu铆 decimos que se ha muerto y nos da pena, porque son nuestras almas las que dan vida a los cuerpos y hacen que queramos a las personas. Pero ya te digo que son bichos muy inquietos, y por eso en cuanto encuentran su estrella se van sin preocuparse.

Muchas almas tardan mucho tiempo en encontrarla ... ¡F铆jate yo qu茅 viejecito soy! Mi alma lleva buscando su estrella much铆simos a帽os, y a煤n no he tenido suerte.

Pero algunas almas, las que hacen los ni帽os m谩s buenos o los mejores pap谩s, tambi茅n saben buscar mejor, y por eso algunas veces encuentran su estrella mucho antes y nos dejan".

-"¿Y yo tengo alma? ¿Est谩 buscando su estrella?"

-"Si Carlitos. T煤 eres tu alma. Y el d铆a que encuentres tu estrella, te olvidar谩s de nosotros y te ir谩s al cielo, a pas谩rtelo genial con las almas de todos los que ya est谩n all铆".

Y entonces Carlitos dejaba tranquilo al abuelo y se iba alegre a buscar una estrellita cerca del r铆o, porque en toda la pradera no hab铆a mejor sitio para esconderse.

Por eso el d铆a que el abuelo los dej贸, Carlos llor贸 s贸lo un poquito.

Le daba pena no volver a ver a su abuelo ni escuchar sus historias; pero se alegraba de que por fin el alma del abuelo hubiera tenido suerte, y hubiera encontrado su estrella despu茅s de tanto tiempo y sonre铆a al pensar que su abuelo la hab铆a encontrado mientras paseaba con 茅l, junto al r铆o, donde tantas y tantas veces hab铆a buscado 茅l la suya.

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