REINA

—Malas noticias, Majestad. La reina ha sido capturada.
—¡Miserables! Traed mi armadura; iré a rescatarla.
—No... no es buena idea.
—¿Por qué?
—Porque esto no es un cuento de hadas, sino un juego de ajedrez. Y me temo, Majestad, que era ella quien protegía a vos.

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